Es curioso como leyendo tanto el haiku como el extracto del poema pasado, no podemos evitar notar la superioridad con la que un autor le esta hablando a la naturaleza, mientras que le otro parecer querer estar a su par o admirarle cual súbdito.
Muchos de los productos que utilizamos hoy en día alrededor del mundo traen la leyenda “Made in China”, sabemos que en Japón ha habido tecnologías existentes por años que apenas son accesibles para nuestra cultura como novedades, sin embargo, parece que la mayoría de las veces las sociedades orientales tienen bien marcada la separación entre tecnología y cultura.
Claro esta que lo anterior solamente lo deduzco por el poco conocimiento que tengo sobre la cultura oriental, el cual está más basado en literatura, periodismo e historias, ya que jamás he tenido un acercamiento real al territorio y no me atrevería a asegurar que mi opinión es la que puede calificar correctamente a todo un continente.
Mientras no puedo hablar con la verdad absoluta de una cultura que no conozco, si puedo hablar acerca de la cultura en la que me encuentro, la de Occidente, en la cual hemos dejado de respetar a la naturaleza, teniendo como consecuencia directa la invasión a nuestra vida por parte de la tecnología.
Cada día, la línea que divide la vida humana de la tecnología se vuelve más difícil de apreciar, poniendo al hombre y a la máquina (antónimos por naturaleza) en el mismo plano y casi dentro de un mismo cuerpo. El dicho “El trabajo dignifica al hombre” debería de tener una adaptación Occidental que diga “El trabajo dignifica al hombre…pero si el hombre crea una máquina y después deja que esta haga el trabajo por el, suponemos que es prácticamente lo mismo”
Lo anterior no es ni siquiera lo que me parece peor en cuanto a nuestra cultura, lo que considero terrible es que gracias a esta unión hemos dejado al lado el origen que como seres humanos tenemos; y pretendemos, como lo dice el poema de Lord Tennyson, estar por encima de la naturaleza en el “organigrama” del mundo.
Al dejar al lado las tradiciones, al dejar de ver hacia adentro de nosotros para buscar respuestas a nuestras interrogantes, solamente veremos millones de preguntas que rodean al mundo que hemos creado en nuestra necesidad de conocimiento, volviéndonos hombres que cuentan solo con una pequeña antorcha dentro de un abismo gigante e interminable.